Chichén Itzá

Última Actualización 12 de feb. de 2024
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Chichén Itzá es uno de los sitios más sonados del mundo. Su arquitectura no tiene igual, su magia es incuestionable. Sigue leyendo para conocer más sobre este hermoso lugar.

Para poder narrar este viaje, debo primero admitir algo:

Soy mexicano y nunca había visitado esta increíble pirámide. Mucho menos tenía idea de todo lo que la rodea.

Llegué a vivir al estado de Quintana Roo, Cancún, hace 4 años y nunca había tenido la oportunidad, ni siquiera el interés de visitar un sitio como este, una práctica extraña en mí, dado que siempre he sido amante de las zonas arqueológicas con las que me he encontrado durante mis viajes en este país maravilloso, del que estoy tan orgulloso.

Cada kilómetro recorrido en este país impresionante es una aventura, un nuevo sabor, un aura de colores y sensaciones variopintas que no decepcionan. Tal es el caso de Chichén Itzá, un lugar simplemente impresionante y es que, después de esta visita, estoy convencido de por qué está catalogado como una de las maravillas del mundo. Para contarte por qué, te narraré mi aventura en esta pirámide paso a paso.

¿Estás listo? ¡Aquí vamos!


Let's wander around Chichén Itzá

Llegar a Chichen Itzá.

A pesar de tener 4 años viviendo en esta región del país, debo confesar que la razón por la que, como residente local de Cancún, yo no había ido a Chichén Itzá, es por que no utilizo automóvil. La razón por la que no lo utilizo es porque encuentro una gran irresponsabilidad en la acción de comprar y manejar un auto, utilizando gasolina y otros recursos que son muy dañinos para el medio ambiente.

Quintana Roo, Yucatán y la zona del sureste mexicano es, en realidad, uno de los grandes pulmones del mundo y, si bien el turismo requiere de automóviles para funcionar, me parece que existen maneras mayormente sustentables de operar, una de ellas, es no aportar a estos males y utilizar el servicio de transporte público o, incluso caminar la mayor cantidad de kilómetros al día.

Así, pues, cuando llegué a Chichén Itzá, debo confesar, no fue por mano propia, sino debido a Odigoo Travel, quienes me invitaron a escribir en su magnífico blog y, al leerlo, al escuchar su propuesta, no dudé ni un segundo en aceptar y tomar el viaje.

Los chicos de Odigoo mandaron un transporte privado desde mi hotel a Chichén Itzá. Esto resultó en una enorme ventaja, dado que es un tipo de transporte que yo jamás habría considerado utilizar pero que ellos, con el expertise que los caracteriza, sugirieron por varias razones importantes que, con el afán de compartirles este valioso conocimiento, enunciaré a continuación:

Es un transporte seguro en Cancún.

Si bien no estoy diciendo que el área del caribe mexicano sea insegura, es verdad que, siempre que hagamos un viaje a tierra ajena, deberemos andar con las debidas precauciones siempre. El transporte privado de Cancún a Chichen Itzá que me Odigoo brindó me hizo sentir seguro desde que el chofer uniformado se bajó de la van, fue siempre servicial, me ofreció un lugar en la camioneta y manejó con seguridad. Javier, ese es su nombre, fue muy profesional en el momento de recogerme y durante todo el trayecto.

Shuttle limpio en Cancún.

Ahora, conforme ha avanzado el tiempo he tomado otros transportes como este vía Odigoo, puedo añadir que las camionetas de transportación que utilizan son sumamente limpias. En el caso del shuttle de Javier, quien me recogió en mi hospedaje, el aroma del vehículo fue siempre agradable, a pesar de llevar a más de 10 humanidades ahí dentro.

Conocer gente en el transporte.

Una de las partes que más adoré de transportarme en un shuttle desde Cancún a Chichén Itzá, es que conocí a gente de muchos lugares del mundo. Esto me permitió, no sólo viajar, sino hacer entrañables amistades que, hoy por hoy, sigo frecuentando para tomarnos un vino, cafés por las tardes o, simplemente, cada vez que vienen de visita a este maravilloso país.

Choferes que conocen Cancún.

Javier mostró, desde el primer momento, un conocimiento tremendo de las calles de Cancún y las rutas que tenía que tomar para llevarnos al destino. Claro, evidentemente, como en cualquier lugar que se llame a sí mismo ciudad, el tráfico está a la orden del día, sin embargo, este driver nos dejó ver que el conocimiento de una ciudad y sus calles es importantísimo para la fácil movilización entre un lugar y otro.


Traslado de lujo desde el Aeropuerto de Cancún

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Transporte barato de Cancún a Chichén Itzá.

Honestamente, en lo que se refiere a mí, no tuve que pagar porque soy un invitado especial de Odigoo, sin embargo, por lo que entendí de algunos de los asistentes a este mágico tour de Chichén Itzá, los costos de estos transportes privados de Cancún a Chichén Itzá son realmente bajos. Walter, un asistente argentino con quien hoy comparto mates matutinos, me comentó que él llegó a encontrar el costo de este servicio hasta un 300% más caro, siendo extranjero, por lo que me vine a casa con la impresión que, por la calidad del servicio, la comodidad con que viajamos -siempre al frescor del aire acondicionado, con el profesionalismo de Javi al volante y la música por turnos que nos dejó manipular-, y el costo, el proveedor de este servicio es uno de los mejores en Cancún.

Primer vistazo a la pirámide.

Tras el agradable viaje de ida atravesando Cancún y cruzando la Carretera Costera del Golfo llegando a Yucatán, y tras haber conocido a las increíbles personas que lo configuraron, arribamos a las inmediaciones de la pirámide y comenzamos a caminar con dirección a ella.

Llegar a Chichén Itzá: la gran sorpresa.

Cuando comenzamos el camino a la pirámide llegamos a La Gran Plaza, una extensión perfecta para iniciar la caminata hacia el Templo de Kukulkán que, aunque ya podía verlo a lo lejos y la impresión que me causaba era enorme, fue más grande aún cuando me paré debajo de ella y la pude admirar por primera vez con detenimiento.

Podría describirlo de muchas maneras, pero la sensación que esto me dio tiene más que ver con un silencio absoluto. Alrededor mío todo se apagó, como cuando le ponemos mudo al volumen de la tele: de un golpe, todos los ruidos, el murmullo de las personas y el constante rumor de mis pensamientos, se apagaron para darle paso a un silencio casi absoluto.

A lo lejos sólo pude escuchar gotas de agua, como si cerca de allí hubiera un cuerpo de agua en el que gotas estuvieran cayendo constantemente. Esto abrió paso al ritmo del viento, que a ratos acallaba y a ratos rugía llamando mi atención.

Caminé un poco más para verla de cerca, no podía creer lo impresionante que es, con su piedra blanca, casi como un palacio antiguo, y esa escalinata que claramente asemeja una escalera a los cielos, escalera por la que, paradójicamente, el gran Kukulkán, en su forma de serpiente, desciende todos los equinoccios de primavera y otoño (en este caso, a nosotros nos tocó visitar durante el de otoño).


Chichén Itzá

Así pues, el guía nos explicó un poco más, mientras esperábamos a la bajada de Kukulkán, la gran serpiente emplumada, pero como no recuerdo con precisión sus palabras, voy a utilizar un texto del website de National Geographic que, si mi memoria no falla, explica, de manera un poco más compleja, lo que aquel guía nos explicaba ese día:

“El detalle de diseño del templo permite que los nueve niveles proyecten siete triángulos isósceles de luz: una serpiente luminosa y mágica que queda rematada por la cabeza pétrea del arranque de la alfarda. Es lo que se conoce como las hierofanías de los equinoccios, un fascinante juego de luces y sombras que dura unos diez minutos y que se repite cada año durante el equinoccio de otoño (entre el 22 y 23 de septiembre) y el de primavera (entre el 20 y 21 de marzo), unas tres horas antes del ocaso. Hay que decir que, aunque el caso de Chichén Itzá es el más famoso, no es un fenómeno único, sino que se registran fenómenos parecidos en Uxmal o Tulum. Algo que demuestra el especial simbolismo calendárico en la cultura maya”.

Después nos explicó la relación que los escalones tienen con el calendario, ya que la pirámide consta de 91 escalones y un último nivel con un total de 91, que multiplicados por las 4 caras de la pirámide hacen 364 y, agregándoles el último nivel de la pirámide, dan como resultado 365, como el número de días del año en su calendario, así como en el nuestro.

Mientras explicaba todo esto y nos tenía interesados con anécdotas de la mitología Maya, la serpiente emplumada, su misterioso orígen y sus similitudes con otras culturas, el momento estaba por llegar, así que fuimos tomando una posición estratégica para mirar el fenómeno de equinoccio.

Al cabo de unos minutos, comenzaron a verse los primeros rastros:

La sombra de los triángulos en la escalera comenzó a formarse poco a poco, hasta que el gran Kukulkán se hizo visible en todo su esplendor, dejándonos ver su paso por esta tierra y su camino al inframundo.

No sin maravillarme antes, tomé mi cámara para no olvidar un momento tan importante como este, quería llevarme un recuerdo de lo impresionante que me resultó, así que tomé algunas fotografías.

Tras esto, caminamos a la Plataforma de Venus, donde observamos este pequeño templo dedicado al planeta Venus y los aposentos de muerte del misterioso Chac Mool.

Después visitamos el impresionante Tzompantli, una estructura compuesta de representaciones de cráneos apilados que representan a los muertos enemigos de las batallas, en este lugar los mayas empalaban sus cabezas para ofrecerlas a los dioses.

El templo de las Águilas y los Jaguares, donde me impresionaron las figuras de águilas y jaguares que sostienen corazones como si estuviesen devorándolos.

En seguida nos llevaron a Juego de pelota Maya, que tiene sus peculiaridades: además de ser el campo de pelota más grande de mesoamérica, tenía también una influencia ritual y política por lo que, casi igual que hoy en día, grandes decisiones dependían de los juegos. Desde el norte de este recinto, la élite contemplaba el juego desde el Templo del Hombre Barbudo.

Uno de los lugares más impresionantes de todo el recinto de Chichén Itzá es el Templo de los Guerreros que, rodeado por mil columnas, que en realidad son sólo 200, pero surten un efecto increíble al imaginar a los guerreros ocultos entre las columnas, listos para combatir los embates de los visitantes no deseados.


Templo de los guerreros en Chichén Itzá

Después asistimos al Observatorio, una de las estructuras más importantes para los Mayas, ya que muchas de las decisiones que tomaban, se las consultaban a los astros dentro de esta estructura.


El Observatorio en Chichén Itzá

También vimos La Casa Colorada, que, de igual manera, me ocasionó una gran sorpresa debido al detalle de los diseños en las 4 caras del edificio, así como el tono rojizo, que es muy diferente a todos los otros edificios.

Después partimos hacia el Osario o Tumba del Gran Sacerdote, que es un símil de la gran pirámide de Kukulkán, pero en una versión más pequeña y que muestra algunas figuras mitológicas. Lo que me resultó interesante de este monumento es el pensar en la apertura que tiene al centro, que viaja hasta 10 metros bajo tierra. Se dice que quizás esta estructura sea un túnel que conecta con el Cenote que está debajo de la gran pirámide de Kukulkán, sin embargo hasta la fecha el acceso permanece bloqueado, por lo que continúa siendo un misterio.

Un lugar que visitamos después dentro de la gran ciudad de Chichén es La Casa del Venado, un sitio que recibe su nombre debido a algunas pinturas que se encontraron dentro del edificio, aunque esta estructura se veía ya un poco deteriorada por el paso de los años.

Por último, el paseo culminó en la Casa de las Monjas, que, evidentemente, recibe el nombre de los españoles, quienes clamaban que este lugar asemeja a un convento. El estilo es impresionante porque es muy similar en diseño y vistas al de otras zonas arqueológicas de las que muy probablemente escribiré en el futuro, como lo son Uxmal y Kabah, ambas también grandes representaciones del imperio Maya.

Sin saberlo, estaba viviendo una experiencia que no había previsto nunca, en la que no había pensado, un viaje en mi cabeza nunca estuvo presente por alguna razón desconocida, pero que puedo decir –sin temor a equivocarme–, cambió mi vida para siempre.

Al terminar este trepidante espectáculo, el guía nos llevó hasta otra parte del recinto, en donde encontramos otra sorpresa más al…

Llegar al Cenote Sagrado Chichén Itzá.

Tras unos minutos, arribamos al lugar.

Si ustedes me preguntaran: ¿cómo llegar al cenote sagrado en Chichén Itzá? Podría indicarles el camino con los ojos cerrados, ya que todo en el camino es tan maravilloso, que es difícil olvidar cómo llegar y, más allá de encontrar un transporte privado de Cancún a Chichén Itzá, el camino al Cenote Sagrado es a pie, lo que lo hace mucho más interesante, a pesar de las altas temperaturas, la verdad es algo que no se siente mucho debido a la fascinación que genera esta gran ciudad Maya, además de que la premisa del cenote es refrescarse, claro está.

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Tras una caminata corta al final del camino lateral desde la gran pirámide, llegamos al Cenote Sagrado, que es el cenote representativo de Chichén Itzá, ya que en él se llevaban a cabo, nos contaba el guía, los sacrificios en oferta a los dioses, ya que los Cenotes, en realidad, eran considerados por los mayas como el portal hacia el inframundo.


El Cenote Sagrado

Parafraseando al guía y sus sabias palabras, nos compartió esta valiosa información:

“Los antiguos mayas llamaban ts’onot a estas formaciones de agua, fue con el tiempo y la mezcla de lenguajes, tras la llegada y el asentamiento de los españoles, que el término Cenote nació. Era en los ts’onot el lugar en que los mayas establecían comunicación con las deidades del agua, a quienes brindaban ofrendas de todo tipo, incluída la inmolación o el sacrificio humano anclado a una profecía específica relacionada con las vírgenes y su retorno al plano terrenal tras el sacrificio.”

Después añadió:

“Este cenote tiene aproximadamente unos 60 metros de diámetro y una profundidad de 14 metros y en su fondo se han encontrado objetos arqueológicos de mucho valor cultural, así como restos humanos, dando a entender sus temporalidades de uso, durante el período de esplendor del imperio Maya en Chichén Itzá, así como, más adelante en la historia, un sitio de culto y hogar de peregrinos, ya que algunos de los objetos, datando su orígen, llegan desde Guatemala y Costa Rica, hasta el suroeste de EUA.”

Al final del recorrido salimos de este cenote, ya que, aunque la vista es hermosa, no es apto para nadar debido a su vegetación y a que es ahora un sitio protegido por la UNESCO.

Llegar al cenote Ik Kil.

A sólo tres kilómetros de Chichén Itzá, ya en la zona cercana al pueblo mágico de Valladolid –lugar sobre el que próximamente escribiré para ustedes–, Javier nos transportó en su cabina segura hasta el cenote Ik Kil.

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Traducido al español, este vocablo maya significa “Lugar de vientos” y el sitio tiene algunas peculiaridades que me encantan, por ejemplo, el hecho de que la escalinata de bajada a este ts’onot fue construida por las manos de 80 hombres sin utilizar ningún tipo de explosivo o tecnología moderna, por lo que el proceso de construcción contiene una magia artesanal muy interesante.

Además de esto, un detalle simbólico importante es que son 91 escalones los que componen el camino de entrada o “túnel escalonado” hacia el inframundo, lo que es una referencia a las 4 escalinatas del templo de Kukulkán, o lo que es lo mismo, la gran pirámide de Chichén Itzá.

Según el sitio oficial del cenote Ik Kil:

  • El cenote Ik Kil tiene una profundidad de 48 metros.
  • Esto equivale a más dos autobuses escolares apilados verticalmente.
  • Está a 3 minutos de Chichén Itzá.
  • Tiene un restaurante donde se puede disfrutar de comida a la carta o buffet.
  • Es sede de campeonatos de clavadismo de Red Bull.
  • Cuenta con dos plataformas para clavados.

Cenote Ik Kil

Una cosa que no me gustó, fue que no pude encender mi drone. Generalmente cuando visito lugares hago vuelos para conservar recuerdos panorámicos de todo lo que mis ojos miran, sin embargo, al mirar los letreros que indican la prohibición del encendido o vuelo del drone, el personal del lugar fue muy amable de explicarme que existe un inexplicable fenómeno electromagnético que se ha estudiado entre Chichén Itzá y este sitio, misteriosa situación que impide el correcto funcionamiento de estos aparatos.

Así, guardé el equipo y comencé mi descenso a través de ese túnel de 91 peldaños, cuya construcción, nos contaba el guía, tomó aproximadamente 18 meses. Yo no soy una persona que sufra de vértigo, pero debo agregar que esta escalinata está tan perfectamente construida que podría decirse que está hecha a prueba de todo. Al final, después de unos minutos de descenso cauteloso (siempre hay que tener cuidado en los sitios que no conocemos), llegué al cenote.

Lo que más me impresionó de este lugar fue la vegetación, la forma en la que esas largas lianas bajan, en busca de agua, una distancia considerable (30-40 metros), y parecieran serpientes vivas que, por un momento y pensando con el detenimiento que brindó la bajada, bien podría ser un símbolo natural del mismísimo Kukulkán descendiendo al inframundo. Al final de esta extraña reflexión y de comentarla con nuestra guía y los amigos extranjeros para compartir un poco de risas filosóficas, decidimos brincar desde la plataforma de 4 metros.

Debo admitir que el agua de un cenote es bastante más fresca de lo que hubiera esperado, dado que el clima ambiente era bastante caliente, sin embargo, el agua refrescante llega a ser incluso un poco fría de principio, por lo que recomiendo tenerlo en cuenta antes de brincar para no llevarse una sorpresa, de esas que quitan el aliento por unos segundos, como me tocó a mí.

Vamos, al cabo de unos segundos la sensación de frío cambia por una mucho más imponente e increíble, esa sensación de mirar hacia abajo y estar nadando en agua tan cristalina que pareciera salida de una imagen de película.

Nadar en un cenote es una de las cosas más recomendables del mundo. Inclusive si no tienes la intención de viajar a Chichén Itzá o ya conoces, te recomiendo buscar un transporte privado de Cancún a cenote Ik Kil y dar una vuelta por este increíble lugar y probar su buffet, que es una cosa impactante.

De Cancún a Chichén Itzá a Valladolid.

Si bien todos estos lugares tiene las características de pueblos, la diferencia entre estos tres radica en sencillas, pero notorias diferencias:

  • Cancún es sólo un pueblo.
  • Valladolid es un pueblo mágico.
  • Chichén Itzá es, en términos antiguos, toda una ciudad, y también es un lugar mágico!

Contextualizarlos de este modo, y sabiendo todo lo que ya aprendimos sobre Chichén Itzá y sus increíbles rincones, podríamos comenzar a hablar de Valladolid, no sin antes dejar claro:


Valladolid

¿Qué es un Pueblo Mágico?

Un Pueblo Mágico es un lugar, elegido por su cualidades comerciales y turísticas, a nivel estatal y regional, en el cual el desarrollo de actividades que denoten la cultura, el valor histórico, que posean accesibilidad y seguridad.

Debe tener una población de al menos 20 mil habitantes y un comité turístico, comprometido con un plan de desarrollo de las actividades para viajeros y turistas por 3 años o mayor; además de esto, el comité debe ser capaz de realizar estadísticas y evaluaciones, así como innovaciones en productos y servicios turísticos.

Después de realizar todas las actividades necesarias para cumplir con los aspectos burocráticos, el pueblo deberá someterse a una evaluación en la que se dictamine si los sucesos históricos ahí acontecidos, poseen la relevancia suficiente como para el desarrollo de todos los puntos anteriormente mencionados.

Es así como, contando con la enorme historia que posee este pueblo, Valladolid se transformó en uno de los pueblos elegidos para convertirse en pueblo mágico, ya que es un lugar que constata la llegada de los españoles y otras naciones al país mexicano, especialmente al caribe y sureste, en donde hubieron enormes haciendas de diferentes actividades y en las que los locales se entremezclaron con los conquistadores en la tarea de llevar a buen término las economías del lugar.

Valladolid, Pueblo Mágico.

Al llegar al pueblo nos sorprendimos enormemente por ver la arquitectura colonial tropical, que es un tipo de arquitectura muy característica de lugares como Cuba, Venezuela, Colombia, República Dominicana o Haití, entre otros.

Es también sorprendente que el centro de Valladolid esté completamente deshabitado por los locales, quienes viajan desde las afueras todos los días para asistir y atender los lugares de comercio que existen en la zona, así como para consumir los bienes y servicios que en ellas se ofrecen.

Aunque fue esta una parada veloz, pudimos acceder a la catedral del postrada junto al zócalo, un lugar de adoración católica en donde algunos remaches de madera y esculturas sacras componen un lugar muy peculiar.

Al salir de la iglesia fuimos a la plazuela, en donde encontramos diferentes delicias para probar:

  • Esquites (para quienes no sepan, los esquites son granos de elote hervidos, sazonados con algunas yerbas y aderezados con diferentes cosas como: mantequilla, mayonesa, queso fresco, jugo de limón, chile seco y un poco de sal).
  • Elotes preparados.
  • Helados de crema de diferentes sabores.
  • Cafés y restaurantes de comida mexicana alrededor de la plazuela.

Al cabo de un corto tiempo y tras disfrutar de un antojo muy mexicano llamado “Tostiesquites” (que es básicamente lo mismo que un esquite, pero dentro de una bolsa de tostitos, aderezada con media crema, queso de nachos y opcional salsa habanera), nos reagrupamos y tomamos camino en en el transporte privado de Valladolid a Cancún.

El camino de regreso.

Javi nos indicó que debíamos salir del cenote porque el momento había llegado. Nos ayudamos unos a otros para salir, como la feliz comunidad internacional que en pocas horas construímos, y comenzamos el ascenso de los 91 escalones hasta alcanzar la superficie, donde el calor nos ayudó a secarnos y fue un delicioso detalle térmico. Regresamos al shuttle seguro hacia Cancún y comenzamos el camino de regreso.

Durante el camino, la atención de Javi y su conversación aculturada hizo muy liviano el tramo, por lo que fue muy disfrutable, además de que fue muy amable al permitirnos detener en una parada a comprar algunas bebidas refrescantes, cons mantuvo con Aire acondicionado en una temperatura amigable y consensuada democráticamente por los habitantes del transfer de Ik Kil a Cancún y al fin llegamos a nuestros destinos. Si pudiera agregar algo sobre esta experiencia es que el servicio que nos dieron es completamente un…

Transporte seguro en la Riviera Maya.

Ya que en ningún momento nos hicieron sentir agitados, o inseguros, sino, en sentido contrario, nos mantuvieron siempre amenos, nos dieron los mejores consejos y secretos de viajeros expertos.

Al final de cuentas, puedo concluir que esta experiencia con Odigoo, como otras que iré narrando al fin de un tiempo, no decepcionó. Además debo añadir que el servicio de Odigoo es un servicio altamente confiable y que les agradezco tanto por haberme brindado la confianza de escribir esta pieza, por haberme obsequiado este magnífico viaje que repetiría tantas veces al año como me fuera posible.

Gracias a ti por leerme y a Odigoo Travel por brindarme la oportunidad de visitar un sitio tan poderoso como es Chichén Itzá.

¡Hasta la próxima!


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